Como maridar queso y vino en 5 pasos sin ser sumiller

Maridar queso y vino en 5 pasos (sin ser sumiller)

No hace falta un diploma de sumiller para disfrutar de un buen maridaje. Solo cinco reglas simples:

1. Intensidad con intensidad. Un queso suave pide un vino ligero; uno curado y potente, un tinto con cuerpo. Si uno tapa al otro, algo falla.

2. Busca el contraste que funciona. Los quesos grasos aman la acidez. Por eso un blanco fresco, como nuestra A Solas Verdejo V7, limpia el paladar entre bocado y bocado.

3. Región con región. Los productos de una misma zona suelen entenderse bien. Un Sargas de Idues Garnacha Blanca acompaña de maravilla a un queso de Aragón.

4. Cuidado con el tanino. Los taninos duros chocan con quesos salados o picantes. Para un curado con carácter, prueba con Carreprado Tinto Roble: su roble suave no compite.

5. Cuando dudes, prueba dulce. Un vino con un punto de dulzor, como nuestra Viña Rufina Crianza, rescata cualquier combinación complicada.

La regla de oro: no hay maridaje perfecto, solo el que te hace disfrutar más. Empieza por aquí y deja que tu paladar haga el resto.

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